Tolerancia religiosa

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Por Jazmín Andrea Figueroa Oviedo

Hablar de tolerancia entendida como el respeto hacia lo otro, aceptando lo que es diferente de lo propio, manifestado como un acto de indulgencia ante algo que no se quiere o no se puede impedir, o como el hecho de soportar o aguantar a alguien o algo.

Respecto a la tolerancia, la población Neivana pareciera que viviera a diario bajo la intolerancia. Lo digo propiamente por un hecho que a causado mucho de qué hablar, siendo en ocasiones motivo de burla de rechazo y hasta comentarios dañinos y es precisamente la puesta en marcha de la línea de atención creada por la personería de Neiva buscando garantizar los derechos a las personas del sector religioso.

Lo cierto es que el Sector Religioso es un tema que no es fácil de hablar mucho menos colocarse dentro de la agenda de lo público, y es que, en las redes sociales, universidades, escuelas y hasta los trabajos muchas veces puede hablarse de todo menos en lo que se CREE, puede haber derecho a todo menos a CREER y EXPRESAR lo que se CREE.

Alguna vez escuchado una conferencia acerca de la INTOLERANCIA RELIGIOSA el expositor comentaba que cuando se hacen las revisiones históricas acerca de las violaciones de la libertad religiosa estas se daban porque:

  • No se conoce al otro
  • No se le da espacio a la pluralidad religiosa
  • Se conoce mal
  • O no se conviene conocer

Y decía además que tal vez lo que algunas personas rechazan de la libertad religiosa y de culto, no es necesariamente los dogmas en los que creen o la esencia misma de las religiones sino ciertas manifestaciones históricas, ciertas coyunturas muy particulares de una época, muy particular frente a unas organizaciones o instituciones o prácticas de esas épocas.

Lo anterior nos traslada a Neiva, una ciudad donde pareciera que se desconoce la labor realizada por las organizaciones y/o entidades religiosas, quienes llevan trabajando en pro y por esta ciudad desde la fundación de la misma, estando presente con la iglesia Católica, así como algunas confesiones de fe en la ciudad desde hace casi 80 años.

Todas las organizaciones desde las más antiguas hasta las más jóvenes han desarrollado un arduo trabajo en diferentes esferas de la ciudad, atendiendo una población que abarca desde la primera infancia hasta la tercera edad, pasando por todas las etapas de la vida humana, especialmente en la construcción del tejido social, con programas tales como orientación y sentido de vida, educación, recreación, alimentación, salud, acompañamiento espiritual, vivienda, formación de liderazgo, emprendimiento, trabajo entre otros y es que el sector nace y vive en constante servicio en diferentes esferas de la comunidad.

Finalmente, a manera de conclusión, debo manifestar que como sociedad falta fortalecer esa cultura de la tolerancia, del respeto, de que se valore y se evalué cualquier acción no solamente sobre la creencia o religión, así mismo mi invitación es a reconocer que el sector hace un aporte significativo a nuestra ciudad y que casi siempre los trabajos realizados por las organizaciones y entidades del sector religioso nacen de la misma vocación.

Acerca de la autora:

Abogada, defensora de la mujer, niñez, medio ambiente entre otros, candidata a Magister en Derecho Público.
Ardua experiencia en lo público y privado.

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