petrolera no despega y las oportunidades

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Los gremios empresariales y asociaciones profesionales de ingeniería, petróleo y gas de Colombia se encuentran desarrollando en la ciudad de Bogotá uno de sus eventos más importantes, la I Cumbre de Petróleo y Gas para conmemorar los 100 años de esta  industria importante en el país.  Francisco José Lloreda, presidente de la Asociación Colombiana del Petróleo (ACP), habló sobre la crisis en materia exploratoria que padece el gremio, además argumentó que hay muchísima desinformación entre los colombianos sobre el fracking. “Falta un mejor entendimiento de los colombianos sobre lo que está en juego”, dijo.

¿Cuál es el panorama del sector petrolero en el país?

Colombia es un país cuya industria cumple cien años, con potencial en tierra firme y costa afuera, en yacimientos convencionales y no convencionales, pero con unas reservas probadas exiguas y riesgo inminente de perder su autosuficiencia energética, y los recursos que el sector aporta al país y a las regiones.

Las reservas probadas languidecen; 1.782 millones de barriles que alcanzan para 5.6 años; la exploración no despega -van 30 pozos exploratorios de los 65 programados para este año y 900 kilómetros de sísmica-; la inversión no levanta cabeza, se contrae; se tenía previsto invertir este año US$ 4.500 millones y no es claro lleguemos a US$4.000. Y los prospectos exploratorios, prácticamente congelados.

 

¿Por qué la exploración no despega y  la inversión requerida no llega?

Porque decidimos desarrollar los yacimientos no convencionales hace diez años y no hemos iniciado la fase exploratoria y todos los días se presentan nuevas talanqueras, basadas en información falsa sobre los riesgos e impactos y una interpretación errada y absurda del Principio de Precaución, que de aplicarse con igual rasero en el país conduciría a prohibir cientos de productos y varias actividades económicas.  Las empresas que están produciendo, están confinadas a los terrenos que conocen, exprimiendo unos campos viejos y en declive, para sostener una producción de corto plazo; la mayoría no quieren correr riesgos en áreas nuevas, lidiar con licencias, consultas, chantajes y bloqueos. Están acorraladas, es la realidad, en un país que sufre de miopía severa.

Las empresas extranjeras quieren invertir en Colombia. Pero el nuestro es un país difícil. Si seguimos como vamos, irán dejando de invertir: ya lo están haciendo. Nos quedaremos con Ecopetrol, una gran empresa que mantendrá su producción un tiempo gracias a los proyectos de recobro y la política de reversión de campos; crecerá aún más su participación en una producción menguada y en declive.  

  Recientemente el Concejo de Estado suspendió las normas que regulan el fracking en Colombia, técnica que se usa para extraer petróleo de los yacimientos no convencionales ¿Qué puede decir al respecto?

Una cosa debe quedar clara, en Colombia nadie está adelantando actividades de fracturamiento hidráulico, nadie hace fracking. Sobre el tema desafortunadamente hay mucha desinformación, yo no cuestiono a las comunidades que están preocupadas, porque esa es la información que han recibido. Nuestro desafío es brindarles información correcta para que entiendan cuál es la realidad. Hay riesgos, claro, pero no es como lo hacen ver. En el caso del fracking creo que lo llevamos a extremos. Falta un mejor entendimiento de los colombianos sobre lo que está en juego.

 

Si bien creemos que el país y las empresas están preparadas para iniciar la fase exploratoria, entendemos la decisión de conformar una comisión de expertos, que evalúe el tema y aporte recomendaciones. Es de esperar que muchos detractores no cesen en su crítica, salvo se les conceda la razón; andan trinando, bloqueando la información de la industria, desinformando, festejando los reveses legales de esta técnica en Colombia, financiados por fundaciones extranjeras a las que poco o nada les importa las consecuencias que ello tiene para el país.  

 

El Ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla tiene clara la importancia de la industria de hidrocarburos. No titubeó en conceptuar sobre la inconveniencia de prohibir por ley el fracking, y tiene claro, como el presidente Iván Duque, que la única manera de que la economía crezca es impulsando el sector formal empresarial grande, mediano, pequeño y micro.

¿Cómo mejorar entonces la relación con las comunidades?

Somos conscientes en la industria de la necesidad de fortalecer nuestra relación con las regiones petroleras, y en algunas, reconstruir la confianza, aclarar las preocupaciones de índole ambiental, trabajar más de cerca con los gobernadores y alcaldes, y volcarnos al territorio  a hacer pedagogía y dialogar. Pero esto no significa que la industria esté de espaldas a las regiones: ha sido fundamental en su desarrollo y ha invertido recursos muy importantes y generado empleo. Ningún otro sector hace por las regiones lo que hace la industria petrolera. Pero debemos hacer más.  

¿Cuál es la posición frente a la Ley de Financiamiento?

 La Ley de Financiamiento, con unas observaciones que le hemos hecho llegar, ayudará a hacer de esta una industria más competitiva a nivel regional, en especial por la tarifa en renta. Lo responsable es aprobarla, con los ajustes del caso, sin que pierda su esencia.  No queremos más impuestos, pero le hacemos la vida imposible a la industria que está en condiciones de aportarle al fisco y a las regiones los mayores ingresos. No queremos un gas natural más costoso, ni tarifas de electricidad altas, pero nos cruzamos de brazos, viendo cómo nos acercamos al abismo de la pérdida de autosuficiencia.

 Esta industria está en condiciones de aportar en los próximos cuatro años, $100 billones, en impuestos, regalías, dividendos y derechos económicos. Para ello, se requieren inversiones por $ 7 mil millones de dólares año, que sólo llegarán si existen las condiciones, y algo igual de importante: las áreas y proyectos donde invertir.

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