Menores y micro tráfico, realidad inocultable

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La capital del departamento del Huila, no es ajena a un flagelo que viene ganando terreno cada día y cuyo caldo de cultivo son los barrios populares de la capital opita. Se estima que en ganancias este “pequeño gran negocio” deja más de 3 mil millones de pesos.

Se estima por parte de las autoridades que por ejemplo en el departamento del Huila, el micro tráfico reporta ganancias superiores a los 3 mil millones de pesos.
Los menores de edad, son presa fácil de los llamados jíbaros que los contactan con el fin de incorporarlos a las organizaciones delictivas que operan en los barrios populares de Neiva.
El negocio del micro tráfico, hoy día se ha diversificado en el expendio de diferentes tipo de drogas; como por ejemplo las sintéticas que son comercializadas en fiestas y eventos de los estratos 4, 5 y 6 de Neiva y en sectores exclusivos de municipios del Huila.
Las autoridades reportaron que el año pasado se aprehendieron 85 menores de edad en diferentes barrios de Neiva por el delito de tráfico de estupefacientes en "ollas" y entornos educativos.
Asimismo, se ha hecho por parte de las autoridades derribó de sitios que se identificaron como expendios de  droga en  Neiva.

Por Jhon Freddy Figueroa
Especial – Noticias 24-7

El micro tráfico, usando menores de edad es más recurrente de lo que parece a pesar de los esfuerzos que hacen las autoridades en un trabajo conjunto entre Fiscalía, Policía de Infancia y Adolescencia, ICBF entre otras entidades.

Es bien sabido que las bandas criminales usan la estrategia de reclutar menores de edad con el firme propósito de inicialmente reclutarlos como campaneros cuando la Fuerza Pública hace presencia u operativos en sitios donde se tienen indicios del funcionamiento de expendios al detal de cualquier tipo de droga.

Sin embargo, la problemática de los menores en el mundo del micro tráfico va más allá del simple campaneo y en algunos casos, ellos hacen parte del proceso que incluye empaquetar la droga y hasta comercializarla en entornos escolares. Lo anterior lo advierte el Comandante de la Policía Metropolitana Livio Germán Castillo y lo corroboran algunos líderes comunales que por seguridad, omiten su nombre, pero advierten que es una problemática que crece a diario.

Delincuencia crea necesidad

Y es que la oferta por parte de las bandas criminales es tentadora. La red en principio, analiza y crea las necesidades para abonar el terreno y lograr que el menor quede inmerso en el negocio y la forma fácil es dándole estatus al interior de la organización, ofrecer tecnología como celulares de gama alta que en algunas ocasiones son robados y hasta ganancias de las operaciones que le sirven al adolescente para ostentar con sus amigos o novia de turno.

Sin embargo, al menor se le advierte, que una vez ingresado en el negocio, es difícil salir; no cumplir con lo pactado puede costar la vida suya, sino también la de su familia y amigos cercanos.

De acuerdo con estudios de siquiatría de Medicina Legal a los menores, muchos jíbaros le ofrecen por primera vez “muestras gratis” de estas sustancias ilícitas para que las ofrezcan a los estudiantes que movidos por la curiosidad aceptan; es algo así como lo narra *Miguel, fidelizando al cliente.  Otros tratan de apuntar a la situación económica del joven, en donde le aseguran una buena remuneración en efectivo con el firme propósito de incitarlo a involucrarse en el  negocio.

“Existe un área del cerebro que se llama la corteza prefrontal, a su edad los niños y adolescentes no tienen esta área muy bien desarrollada y por eso es fácil de persuadirlos para que entren en esta conducta delictiva”, explica la entidad.

De acuerdo con estudios de siquiatría de Medicina Legal a los menores, muchos jíbaros le ofrecen por primera vez “muestras gratis” de estas sustancias ilícitas a los estudiantes y movidos por la curiosidad ellos aceptan.

Año y medio traficando

Lo anterior lo corrobora *Miguel, un joven de 16 años de edad que se involucró en el negocio y del cual casi no sale vivo.

“La guerra territorial es severa, en Neiva en ciertas zonas existen las llamadas “Fronteras Invisibles” son esas zonas que ya son de otras organizaciones y en las cuales uno no puede ni transitar ni mucho menos llegar a hacer negocios. La policía dice que eso no existe, pero están ahí. En mi caso dure cerca de año y medio en el negocio y salí porque mi “cucha” me pedía todos los días que me saliera; eso sí siempre hice lo correcto. Mi trabajo era solo distribuir en el colegio a los pelaos que querían algún tipo de droga y ellos me buscaban contactos por que habían otros que pedían pepas para pasarla bien” sostiene *Miguel a quien le hemos cambiado el nombre por motivos de seguridad y porque fue su única recomendación para ilustrarnos un poco en cómo un menor de edad vive, si así le puede llamar a este negocio.

*Miguel, un joven de 16 años de edad que se involucró en el negocio y del cual casi no sale vivo.

*Miguel, ingresó a la organización que opera en la Comuna Seis por sus propios medios osea, se ofreció a sabiendas de lo que ello implicaba, es como dice *Miguel “venderle el alma al diablo” y poco a poco fue haciendo contactos en el colegio donde por ratos estudiaba. Su radio de acción era por varias localidades de la Comuna Seis.

“Yo andaba más pendiente de hacer negocios que de estudiar” y para “blindarse” de los sapos en el colegio les advertía las consecuencias de lo que podía sufrir quien se atreviera a denunciar su fuente de ingresos. En pocas palabras acudía a que imperará la ley del silencio.

Y agrega, con el dinero ganado en mi caso poco visaje daba; una que otra salida con las nenas, compras para la casa y pare de contar. Eso sí advierte que nunca llegó a lastimar con arma blanca o de fuego a nadie porque esas “vueltas” las hacían otros en la organización.

“Cuando decidí salir por como le digo, por solicitud de la “cucha”, lo pensé varios días porque no es fácil, ellos, quienes manejan la organización me advirtieron que cualquier indicio a las autoridades de cómo se hacía la vuelta en el colegio y demás tendría que responderles y la sentencia no solo es para mí sino también para la familia. Ellos, la familia se fueron a otra ciudad y yo logre hacer vida propia gracias a un programa de la Alcaldía de Neiva que se llama ‘Generación Valiente’, no ha sido fácil, pero con lo del arreglo de las motos y demás de sirve para vivir; ya casi cumplo la mayoría de edad pero tengo al menos tranquilidad y espero eso sí nunca ni que mis hijos pasen por esto. A otros pelaos que ingresaron al negocio les ha ido mal y algunos han sido hasta víctima de atentados; se puede decir que el negocio da plata, lujos y demás pero se vive intranquilo y con ojos en la espalda” dice *Miguel.

Menores y estupefacientes

De acuerdo con datos del Sistema de Responsabilidad Penal Adolescente (SRPA) en 2019 en lo que corresponde al distrito de Neiva, un total de 85 menores, ingresaron al sistema por el delito de tráfico, fabricación o porte de estupefacientes, consagrado en el Artículo 376 del Código Penal Nacional.

Precisamente las autoridades reportaron que para el 2019, en total 85 menores de edad fueron aprehendidos por tráfico de estupefacientes; el cuadro anexo muestra los barrios de Neiva en donde se han adelantado las capturas y el número de ellas. (Ver tabla anexa)

BarriosMenores aprehendidos 2019
Las Palmas12
Las Cristalinas6
Los Alpes5
San Carlos4
Galán4
IV Centenario3
Alfonso López3
Oasis3
Florida3
Simón Bolívar3
Puertas del Sol3
Las Mercedes3
Eustacio Rivera2
El Obrero2
Timanco2
Centro2
Alberto Galindo1
San Martín1
Las Acacias1
Siglo XXI1
Bogotá1
Caracolí1
Las Islas1
Tizón1
Rivera8
Palermo5
Total85

****Datos Policía Metropolitana de Neiva

Así operan las bandas con menores de edad en lo concerniente a micro tráfico de estupefacientes.

Menores, reclutas de un negocio criminal

La comercialización de drogas en pequeñas cantidades es lo que se reconoce popularmente como micro tráfico. Pero lo que hay detrás de ese fenómeno es de dimensiones macro, debido a que el micro tráfico o narcomenudeo hace parte de los últimos eslabones del narcotráfico, cuyo proceso implica: la producción de drogas, el tráfico de ella, la distribución a redes criminales locales y la comercialización.

De acuerdo con caracterizaciones que investigadores del Observatorio de Drogas de Colombia han realizado en los últimos años, los menores ocupan un lugar importante, especialmente en la comercialización, porque les permite a las estructuras criminales, que controlan esos mercados, reducir riesgos, fidelizar clientes (algunas estructuras regalan sustancias para generar enganche), y lograr consumidores problemáticos, es decir, adictos.

Aparte tomado de: https://microtraficomenores.poligran.edu.co/microtrafico_datos.html

De acuerdo con caracterizaciones que investigadores del Observatorio de Drogas de Colombia han realizado en los últimos años, los menores ocupan un lugar importante, especialmente en la comercialización.

Análisis estadístico

En lo corrido del 2019, las tropas de la Novena Brigada han incautado un total de 6 mil 177 kilos de estupefacientes correspondientes a 5 mil 542 de marihuana, 336 de pasta base de coca y 299 de cocaína.

Las estadísticas demuestran que las operaciones, año tras años son cada vez más contundentes; en el 2017 el registro de incautación fue de 8 mil 198 kilos, en el 2018 se logró un aumento de 497 kilos, para un total de 8 mil 695 y un incremento del 6 %.

Igual sucede con el registro de capturas, en la vigencia 2017 se lograron 76 por el delito de narcotráfico, cifra que se incrementó en un 25% en el 2018 con 95 capturas y en los nueve meses del 2019 el dato estadístico es de 62 capturas.

Neutralizar la problemática

El empleo de menores también parece ir en aumento, de ahí la importancia de fortalecer las políticas para neutralizar el empleo de niños en este flagelo: (En el 2017: 18 fueron puestos a disposición de la autoridad de infancia y adolescencia; para el año 2018 se registraron 19 aprehensiones y en lo corrido de la presente vigencia, el dato es de 13, éste último equivalente al 19.3% del total capturas, a ellos le fueron incautados un total de 82 kilos de estupefacientes.

Si bien con estos menores capturados se ha seguido el protocolo para resarcir sus derechos, no pasa igual con los niños en edad escolar; estos son abordados a la salida de sus instituciones educativas para suministrarles alucinógenos en pequeñas dosis, que los induce a la adicción y muchos de ellos a convertirse en habitantes de calle.

De ahí la necesidad de un frente común, de solidarizarnos con la Fuerza Pública en aras de neutralizar el flagelo del narcotráfico desde sus diferentes eslabones, siendo la información oportuna, la herramienta más eficaz para combatir el delito, sostuvo el comandante de la XI Brigada del Ejército que tiene su centro de operaciones en el Huila.

A tener en cuenta:::: Infografía

Fuente: Dijin – Policía de Infancia y Adolescencia

Generación Valiente

Precisamente, durante el gobierno de Rodrigo Lara Sánchez, alcalde de Neiva durante el periodo 2016-2019, se implementó en los tres últimos años de su mandato, el proyecto denominado ‘Generación Valiente’.

“La iniciativa ‘Generación Valiente’ fue es la estrategia del Programa Territorios de Vida, Convivencia y Paz, con la cual se ha venido brindando oportunidades de resocialización con acompañamiento psicosocial a aquellos jóvenes y adultos que pertenecían a grupos de delincuencia común y quisieron hacer parte del cambio para fomentar una mejor sociedad. Inicialmente estos jóvenes entre los cuales se encuentran algunos menores de edad, fueron capacitados en contabilidad básica, informática básica que incluye el manejo de plataformas de internet y redes sociales y finalmente en atención al cliente, con el cual desarrollarán habilidades para ofrecer un excelente servicio en sus unidades productivas. Estas capacitaciones fueron realizadas en el auditorio de la Fundación del Alto Magdalena” indicó el mandatario al entregar su rendición de cuentas a la comunidad.

Según cifras de la Alcaldía de Neiva, durante el año 2017 fueron 143 los beneficiados que recibieron sus unidades productivas para iniciar sus propios negocios. El 2019 cerró con193 jóvenes con una segunda oportunidad en sus vidas a través de este programa. El Servicio Nacional de Aprendizaje SENA se vinculó a este proceso ofreciéndoles tres ciclos de capacitación para fortalecer y mejorar sus posibilidades en el mercado.

Andrés Felipe, una nueva oportunidad

En este mismo sentido se expresa Andrés Felipe Oñate Claros, quien tiene su propio negocio de ventas de gaseosas,  “cuando entré al programa me enseñaron el método de contabilidad y emprendimiento de negocios, terapias psicológica, ya que no teníamos el positivismo que necesita esta sociedad colombiana, gracias a ellos hemos tenido una mentalidad diferente al progreso que necesitamos para el futuro de cada uno. En este programa llevo nueve meses y fui beneficiario en el mes de enero, donde me permitieron empezar mi negocio, el cual es un punto de venta Cóndor ubicado en el sur de la ciudad, además la alegría de mi madre al ver que estoy mostrando otra imagen que nadie creía porque estaba en un mundo que a ella y los demás de la casa les hacía daño y hoy, estoy agradecido con mi punto de venta. Antes no tenía una proyección de vida, pero ahora me han ayudado a tenerla”, indicó.

Andrés Felipe Oñate Claros, antes de cumplir la mayoría de edad, ya hacía parte del negocio del micro tráfico.

A Leandro, el pasado le sabe a sufrimiento

Otro caso es el de Leandro Guzmán Perdomo, el pasado le sabe a sufrimiento. Recuerda los vacíos de amor y los sentimientos de tristeza que lo llevaron primero antes de su adolescencia a vender droga y luego de probarla entrar a robar para consumir más alucinógenos. Hoy, ya cumplida su mayoría de edad,  su vida es alegría y ganas, de salir adelante. Esta es la historia de un joven que encontró un nuevo camino en el programa ‘Generación Valiente’.

Leandro Guzmán Perdomo, es un joven neivano de 18 años que por las vicisitudes de la vida cayó en el oscuro mundo de las drogas. Primero como vendedor a la edad de 16 años. Al negocio como lo dice, entró fácil y luego se envició hasta tocar fondo. No murió en ese bajo mundo por cuestión divina y advierte que quizás por los rezos diarios de su mamá. Hoy volvió a renacer completamente rehabilitado y con un futuro prometedor.

Leandro Guzmán Perdomo, es un joven neivano de 18 años que por las vicisitudes de la vida cayó en el oscuro mundo de las drogas.

Su infancia y adolescencia fueron difíciles; pobreza, hijo de madre soltera, abandono y falta de afecto, hicieron que Leandro perdiera su norte y se encontrara con el mundo frío de la calle y las malas amistades que lo llevaron a vender marihuana, bazuco y heroina.

“En ese tiempo mi vida cambió totalmente, me volví apático, grosero, agresivo y ya no quería hacer nada. No quería estudiar, mucho menos trabajar en algo decente. Dejé de ser responsable de mis cosas, me dedicaba en principio a vender droga y luego  de probarla a consumir y a consumir. La marihuana era mi desayuno, mi almuerzo y mi comida”, cuenta Leandro, con profundo dolor y arrepentimiento.

Cuando relata su historia, ya rehabilitado, su mirada revela la vergüenza de todo el mal que hizo en las calles de Neiva. Hurtos, atracos y otros males por los cuales fue capturado y enviado a la correccional de menores a pagar una condena de doce meses con libertad vigilada. De allí fue trasladado a la Fundación FEI, “Familia – Entorno – Individuo”, donde sus días transcurrieron en un proceso de desintoxicación y otros oficios que lo alejaron de las drogas.

Ya en su entorno familiar y pensando en ganar dinero para sobrevivir, su abuela Amparo Perdomo, le propuso que pusieran una microempresa de arepas oreja de perro y envueltos asados y cosidos. Leandro aceptó y poco a poco la idea comercial dio resultados.

Los días lunes, miércoles y viernes hacen los productos, allí participan su mamá, su abuela, la esposa de un tío y él que se encarga de asar, hornear y vender las arepas y los envueltos.

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