Maduro busca una guerra con Colombia para distraer a los venezolanos y tapar su fracaso

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El régimen de Nicolás Maduro utiliza un lenguaje amenazador y provocador con respecto a Colombia porque busca la guerra, aseguró el ex ministro y expresidente de la petrolera Pdvsa, Rafael Ramírez Carreño, en un artículo publicado en su página web.

El dirigente político, escritor y diplomático venezolano, advierte que el recurso de la guerra no es nuevo en regímenes autoritarios, que lo utilizan para distraer al pueblo de los graves problemas internos existentes.

«Así lo hizo la junta militar argentina cuando decidió la acción militar en Las Malvinas, o Fujimori en Perú, cuando provocó un incidente militar en la frontera con Ecuador. Provocan o buscan la guerra, vienen los muertos, las tragedias de las víctimas y todo ello, por un interés grupal subalterno», precisa, aunque también involucra al presidente Interino de Venezuela Juan Gauidó.

Considera que la «oligarquía» Colombia «iría a la guerra gustosa contra Venezuela» debido a que sectores militares y políticos colombianos están a favor de involucrarse en una acción armada contra el país.

Bajo el título «estos irresponsables buscan la guerra», el exministro Rafael Ramírez Carreño, hace las siguientes precisiones en su artículo:

«La crisis económica ha arruinado al país y llevado al pueblo al punto de la desesperación, maduro ha fracasado estruendosamente en la conducción de la economía: el tipo de cambio ha superado la barrera de los 20.000 Bs/dólar, el salario mínimo es de 2,2 dólares/mes, es decir, un ingreso diario de 0,07 dólares al día, muy por debajo de los 2 dólares/día que establece la línea de la pobreza definida por la ONU. El costo de los alimentos se disparó a niveles inalcanzables, un cartón de huevos, un kilo de carne, harina, café o pasta supera varias veces el salario mínimo; 6,8 millones de venezolanos padecen hambre según el último informe de la FAO. No hay electricidad, gasolina, gas, agua, transporte. La gente no sabe qué hacer. Desde 2014 han salido del país 4 millones de venezolanos, según la ACNUR.

La patria está descuajada, nada funciona, Pdvsa arruinada las empresas cerradas, entregan el petróleo, el gas, se roban el oro. Se violan los DDHH, existen cientos de presos políticos, se tortura, se mata. No existe Estado de Derecho, se violan la Constitución y las leyes. El país está sumido en una grave crisis económica, social, moral y política».

Ramírez Carreño subraya que el gobierno de Maduro «ha recurrido a todas sus torpes astucias para bandearse y mantenerse en el poder. Poco les importa el daño que han causado al país, ellos insisten en aferrarse desesperados al gobierno. Para ellos, es una cuestión de supervivencia. Han inventado y hecho de todo para ocultar y evadir su responsabilidad, sus errores, sus verdaderas intenciones, han dicho de todo, puros falsos positivos. Han hecho de la mentira y el cinismo una categoría política, pero nada les resulta, todo sigue de mal en peor y el pueblo no es pendejo».

Pero –agrega– ahora el gobierno recurre a un expediente, un curso de acción mucho más peligroso y definitivo: buscan la guerra. maduro ha venido haciendo uso de un lenguaje amenazador, provocador con respecto a Colombia. Ha decretado un “alerta naranja” que nadie sabe de qué se trata, ni siquiera el mismo gobierno, por lo que diosdado sale a tratar de explicar. Movilizan tropas, amenazan a Colombia con el armamento ruso y en fin, parecen olvidar, o ni siquiera entender, lo peligroso que resultan sus bravuconadas y amenazas cuando se hacen desde la presidencia de la República.

Advierte que no es la primera vez que el madurismo recurre a la amenaza y al discurso guerrerista contra Colombia. Cada vez que hay una situación de tensión política, o se agrava aún más la crisis económica, maduro recurre al expediente de amenazar, mover misiles, fanfarronear. Movilizan a la reserva, a las milicias, y sus dirigentes obesos salen “rampando” unos metros para la tv. Muestran unos ejercicios militares que preocupan por su nivel cantinflérico.

Dice que la actitud de Maduro y el madurismo se parece mucho a aquellas imágenes del general Noriega en Panamá, cuando blandía un machete y retaba a las tropas americanas, jurando morir en defensa de la patria. Tanto le dio noriega al tema del machete, hasta que se produjo la infame invasión norteamericana a Panamá, el bombardeo sobre el barrio de Chorrillos en ciudad de Panamá, los jóvenes panameños asesinados y las patéticas imágenes de noriega refugiado en la Embajada del Vaticano, de donde finalmente salió y se entregó porque no aguantó la estridente música y la guerra psicológica que le colocaron las tropas invasoras a las afueras de la embajada.

Empero, Ramirez Carreño señal que «todos los sectores políticos del país deben deslindarse de cualquier posición a favor de la guerra con Colombia, de una agresión o intervención militar contra nuestro país. Maduro y Guaidó juegan irresponsablemente a la guerra, mientras un pueblo desesperado trata de buscar una salida a la angustiante situación económica», expresa.

Luego precisa: Nosotros, los bolivarianos, no tenemos razón alguna para ir a la guerra contra el pueblo colombiano. Somos hijos de Bolívar. Los muertos no los van a poner ni maduro, ni duque, ni guaidó. No serán sus hijos, los que mueran en el campo de batalla. Si se produce una agresión militar contra nuestro país, por supuesto que debemos salir en defensa de la patria, pero con un verdadero Comandante en Jefe. No será con Maduro ni con Guaidó que saldremos bien librados de una situación como esa, del horror de la guerra, que además abriría las puertas del infierno para nuestro pueblo.

Considera que «la guerra es el último y extremo recurso: no se puede jugar con ella, no se puede estimular de ninguna manera. No podemos permitir, debemos alertar y evitar que el madurismo por su torpeza y sus intereses nos lleven a una confrontación militar solo para distraer al pueblo de la situación actual, haciéndole el juego a la extrema derecha colombiana y norteamericana que están acechando, esperando la oportunidad para una agresión militar. No podemos permitir que Guaidó aproveche la tensión con Colombia para pedir a gritos una guerra y una intervención militar contra el país, que él supone lo llevará al poder, así sea sobre el cadáver de los soldados venezolanos.

Y concluye: «Los sectores patriotas de ambos países, pueblos hermanos como somos, tenemos que levantar nuestra voz en contra de la guerra, encontrarnos en una Conferencia por la Paz, a favor de la hermandad y fraternidad de ambos pueblos hermanos y Bolivarianos, recordar siempre que ”La Patria es la América”.

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