Madre comunitaria: ¿Un trabajo menospreciado?

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Por: Cristian David Ordoñez Fuentes

Sin garantías de trabajo digno y reconocimiento, así han pasado 22 años de trabajo para Gloria Trujillo Pérez, madre comunitaria en la comuna 9 de la ciudad de Neiva, y quien mira con preocupación que sus arduos esfuerzos a lo largo del tiempo no son recompensados.

A sus 63 años, Gloria ha participado en distintos paros en los cuales estas mujeres que se dedican a este oficio, quieren hacer sentir su inconformidad con las políticas del Gobierno Nacional. Sus testimonios dejan ver la incertidumbre que siente al no tener un apoyo en su quehacer. “Yo empecé en el año 1995 a trabajar como madre comunitaria. Me mantengo preocupada de pensar que mi vida ha transcurrido trabajando con estos niños y no hemos tenido apoyo. El decir de ellos (Gobierno) es que nosotras no somos empleadas de ellos, que no tenemos derecho de nada porque somos trabajadoras de la comunidad”, afirmó Trujillo Pérez.

Así mismo, su angustia no cesa, teniendo en cuenta que el poco dinero que se ofrece para la pensión, no es justo para sus años de labores en su casa.  .        “A medida de tanto tiempo que llevamos en paros, en el 2014 logramos el salario mínimo. Pero seguimos luchando para que se nos dé una pensión digna, porque ya muchas de nosotras estamos enfermas, hay muchas compañeras que tienen enfermedades terminales. En mi caso sufro de la columna. Hace poco me caí y tengo una lesión en mi rodilla”, manifestó la madre comunitaria.

Desde hace 22 años, Gloria Trujillo está trabajando como madre comunitaria.

De igual manera, Gloria sostiene que la comida, la dotación (colchonetas, juguetes), remodelación cada año de sus casas es muy poca, y en ocasiones les toca sacar de sus propios recursos para hacer rendir los alimentos y tener espacios de juego óptimos. “No nos han reconocido nunca el trabajo de nosotras. Siempre humillándonos; nos dicen que tenemos que tener papelería, estudiar, todo desde el bolsillo de nosotras, porque a nosotras no nos dan nada; todo es a costa de nosotras”, apuntó la mujer de 63 años.

Yanith Ramírez tenía su hogar comunitario en el barrio Luis Ignacio Andrade, en la comuna 9 de Neiva.

Su vida en medio de luchas

Yanith Ramírez Otálora fue una madre comunitaria. Se retiró en el mes de agosto del 2016, ya cansada de la situación que le tocó vivir, y porque quería que su trabajo se le reconociera en el bono pensional que se está ofreciendo por un valor de $ 280.000 al mes. Aunque narra con preocupación la situación de su gremio, se siente tranquila del bono al cual resultó beneficiada.

“Yo empecé el 17 de enero de 1993. Pensé que no iba a trabajar tanto tiempo, pero las cosas se fueron dando para seguir. Me retiré en agosto de 2016 porque había tres convocatorias para el bono pensional que el Gobierno dio a aquellas que cumplían con la edad de pensión y a aquellas que llevaban más de 10 años de trabajo. Ahora me llega un bono pensional de $ 560.000 cada dos meses. Muchas madres comunitarias salimos favorecidas”, declaró Ramírez Otálora.

No obstante, no está conforme con la cantidad de este bono. “El Gobierno debe ser consciente y debe aumentar el bono pensional. Darnos algo bueno. Yo llegué a 23 años de trabajo. Algunas compañeras han durado mucho tiempo para reclamar lo del bono pensional y no lo han podido reclamar.  Muchas se han retirado porque ya están con una edad muy avanzada y están enfermas”, manifestó Yanith.

Sindicato sin apoyo masivo

El sindicato de las madres comunitarias en el departamento del Huila va venido logrando significativos avances para lograr que sus derechos sean reconocidos ante el Gobierno Nacional. Fue así como en el año 2014 lograron que se les reconociera el salario mínimo, después del cese de actividades de manera indefinida a nivel nacional.

Sin embargo, tanto Gloria como Yanith coinciden en que no hay unión y apoyo masivo de las madres comunitarias en los paros y protestas. “El sindicato está peleando pero está desanimado. Lo que hace falta en el gremio de madres comunitarias es la unión.  Yo participé en paros que hubo de madres comunitarias, pero en algunos no hubo participación; en otros sí. Muchas siguieron trabajando, eso molestó a algunas, pues si siguen trabajando significa que están de acuerdo con lo que propone el Gobierno, y no es así”, sostuvo Yanith Ramírez Otálora.

Sus peticiones

A pesar de que su trabajo como madre comunitaria lo hace con amor y dedicación, a Gloria Trujillo le parece injusto que no se le reconozca su trabajo de más de dos décadas en una pensión digna. “Nos ofrecen un bono de $ 280.000 pesos mensuales, que es la pensión que el Bienestar nos quiere dar. Pero nosotras para qué nos sirve ese dinero si en 5 años $ 280.000 pesos no van a servir para nada. Nosotras queremos que nos den una pensión digna por lo que hemos trabajado tanto, y más levantando niños, que es la prioridad del Gobierno. Entonces así como el Gobierno exige tanto, deberían retribuirnos ese esfuerzo”, expresó Trujillo Pérez.

Igualmente, Yanith Ramírez considera que tras conseguir que se les pagara el salario mínimo en el 2014, el trabajo es mucho más exigente. “El Bienestar Familiar ahora exige mucho. Pero es una contradicción, porque no le da a uno para adecuar el sitio de trabajo. Quieren que del mínimo que uno se gana se saque para todo. Exigen demasiado pero no dan. Ahora a las que quieren ser madres comunitarias, les exigen al menos 1 semestre de pedagogía infantil”, reveló Ramírez Otálora.

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