Cero expectativas… Sigo esperando

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Por Caly Monteverdi

Soy de risa fácil y los que me conocen me han visto sonreír más veces que fruncir el ceño. Soy realista; no hablo de lo que no sé y, aunque el optimismo me desborde, siempre busco fundamentos. Asistí a un exigente colegio y a una buena Universidad: ambos me aportaron mucho. Amo la historia. Sabía muy poco de la catastrófica “gripe española” que sumada a la 1ra Guerra Mundial acarrearon millones de muertes y generó mucha reflexión. Entre innumerables cuestiones, ya sea por necesidad de mano de obra (incorporación de la mujer al mercado laboral) como por respuesta a los problemas surgidos (cobertura más justa de la población a través de una Salud más abarcativa) se analizaron las necesidades de un planeta sumamente golpeado. Estuvieron a la altura de las circunstancias, a pesar de las pocas herramientas que tenían. Inclusive el distanciamiento social es una estrategia tomada de aquella época. 

Pasaron más de 160 días desde que se declaró la Pandemia y aún seguimos esperando que la humanidad sorprenda. No nos podían haber tocado peores “líderes”: personajes populistas, sin ningún estadismo y que sólo dicen lo que la gente quiere escuchar. Salvo excepciones, el egoísmo  de los poderes del Estado decepciona. Es más fácil rodearse de aplaudidores obsecuentes incompetentes que nada cuestionan, y que, en su mayoría, ni experiencia tienen.  Creo que es un problema psiquiátrico mitomaníaco: ninguno de esos aduladores le comunica a estos estos pseudo-representantes sin autocrítica sus groseros errores. Falta de creatividad, enmermelada con una corrupción asesina con efectos colaterales en una sociedad abandonada. En esta cuarentena, el Estado facilista está presente sólo para malcriar (evitando explosiones sociales…) y ahorcar con impuestos a los trabajadores.

Mientras se repiten los muertos como números de lotería: ¿qué se viene? Más aumento del desempleo, desmotivación laboral y deserción estudiantil, violenta desconfianza, resentimiento de la globalización con países pobres alejados del mundo. Sigo esperando excepciones, noticias de pensamientos pacíficos, revolucionarios globales, independientes o de las universidades capitalistas (las públicas también son gran negocio de cargos) que sólo generaron una “titulitis” costosísima improductiva; alguna maravilla latinoamericana que nos ilumine en este delicado momento. Tengo cero expectativas, ya pasaron más de 5 meses… suficiente prueba de desidia e incompetencia.

Ojalá sea sólo una cuestión de tiempo y se esté gestando un verdadero proceso de evolución inesperado. Aún no se ha reinventado nada realmente. Están ganando los malos, debemos despertarnos!

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