¿Aumentar restricciones para Semana Santa?

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A tres semanas para el Domingo de Ramos que marca el inicio de la Semana Santa, sin duda la celebración religiosa más importante en un país de mayorías católicas como lo es Colombia. Una época en la que, además, las vacaciones, viajes, el descanso y hasta la rumba también priman.

Especial/24-7Semanario

Hace un año, todos los ritos propios de la Semana Mayor del cristianismo en Colombia y en todo el mundo se realizaron de manera virtual, ya que el planeta atravesaba una de las etapas más críticas de la pandemia del covid-19. Templos cerrados, cuarentenas estrictas, prohibición de procesiones, viajes intermunicipales e intermunicipales restringidos y múltiples sacerdotes acudiendo a las redes sociales y la virtualidad para poder entrar en contacto con la feligresía y que cada persona, desde la intimidad de su hogar, pudiera vivir espiritualmente la celebración de la muerte y resurrección de Jesucristo. Incluso, una de las imágenes más impactantes del año pasado fue la del papa Francisco celebrando, en una vacía Plaza de San Pedro, el viacrucis y otros ritos propios de los “días santos”.

¿Qué pasará en la próxima Semana Santa? El panorama este año pinta distinto. No solo en las últimas cuatro semanas se ha registrado una baja sostenida en materia de contagios y decesos, después del pico de la segunda ola de la pandemia en enero pasado (el mes más crítico y mortal en un año de emergencia sanitaria, con UCI casi al 100%), sino que el país está arrancando el Plan Nacional de Vacunación.

Ahora bien, al país han arribado ya un poco más de 400 mil vacunas y es claro que a lo largo de las próximas tres semanas el volumen de vacunas que llegará será muy superior (por encima de los cuatro millones de dosis), lo que permitirá acelerar, a su vez, la cantidad de personas inmunizadas. Sin embargo, aunque el Plan tiene la capacidad para aplicar 100 mil dosis diarias, no se ve que en los próximos  días que faltan para el inicio de la Semana Santa se alcance ese promedio.

Directriz del Vaticano

Visto todo lo anterior, la pregunta es obvia ¿Cómo debe celebrarse este año la Semana Santa? De hecho la necesidad de mantener la máxima precaución ya tuvo su primera aplicación en la celebración del “Miércoles de Ceniza” en nuestro país, en donde se instruyó a sacerdotes, diáconos y demás personal que se hiciera en la puerta de los templos y en lugar de hacer la señal de la cruz en la frente de los feligreses, se les impusiera la ceniza en su cabeza, sin contacto físico alguno. También continúan las restricciones de aforo en las iglesias y demás sitios de oración y peregrinación.

Desde el propio Vaticano, la semana pasada, se insistió en instrucciones sobre la celebración de la Semana Santa.

Desde el propio Vaticano, la semana pasada, se insistió en instrucciones sobre la celebración de la Semana Santa. La Congregación para el Culto Divino y Disciplina de los Sacramentos llamó a los obispos y sacerdotes para que, como moderadores de la vida litúrgica en sus respetivas Iglesias y “teniendo presente la realidad que se vive”, tomen decisiones prudentes para que las celebraciones litúrgicas “puedan desarrollarse con fruto y en bien de las almas a ellos confiadas”.

El cardenal Robert Sarah, Prefecto de este Dicasterio, recordó que “para las celebraciones de la Semana Santa se sugiere facilitar y privilegiar la difusión mediática de las celebraciones presididas por el Obispo”, invitando “a los fieles que no podrán participar presencialmente a unirse a las celebraciones diocesanas” manifestando así la unidad.

Igualmente, aconsejó que “se debe prestar atención” en todas las celebraciones “a algunos momentos y gestos particulares, respetando las exigencias sanitarias”.

Aun así no solo expertos epidemiólogos han lanzado alertas al respecto, sino que algunos alcaldes y gobernadores han urgido el máximo cuidado con este tema para evitar que las aglomeraciones de personas en las celebraciones católicas o en esa temporada vacacional se convierta en un disparador (como ocurrió con las festividades decembrinas y de cambio de año) de una nueva ola de contagios y muertes.

¿Qué opina el Gobierno?

El presidente Iván Duque ha sido reiterativo sobre la importancia de que los colombianos no se relajen el autocuidado y las medidas de bioseguridad para evitar que en Semana Santa o en días posteriores se registre un tercer pico de coronavirus.

De hecho, en el decreto que amplió hasta el 31 de mayo la emergencia sanitaria, quedó claro que siguen prohibidas las aglomeraciones en sitios y escenarios públicos, lo que restringe, entonces, la posibilidad de las grandes procesiones propias de los ritos católicos de Semana Santa.

Precisamente el ministro de Salud, Fernando Ruiz, opinó en torno a si veía el riesgo de una tercera ola de la pandemia. “Eso depende de los colombianos, de su buen comportamiento, de evitar aglomeraciones, que no realicen reuniones familiares en hogares, pues ese es fue el principal propagador del virus en diciembre, además de hacer un llamado a la población a que no se relajen en las medidas, que utilicen correctamente el tapabocas, que se laven permanentemente las manos y guarden el distanciamiento físico entre personas”.

Interrogado específicamente sobre cómo evitar que la Semana Santa se convierta en un disparador de una tercera ola, al estilo de lo que pasó con las fiestas y vacaciones de diciembre, Ruiz sostuvo que el Ministerio de Salud “ha dispuesto los protocolos y lineamientos para la bioseguridad en los diferentes escenarios y sectores, solicitamos a los colombianos seguirlos y cumplirlos, al mismo tiempo que las autoridades locales hagan respetar las medidas. Sólo el buen comportamiento evitará una tercera ola”.

¿Entonces?

Los gremios económicos en general, y los voceros de sectores que se mueven mucho en Semana Santa, como el turismo, bares, restaurantes, transporte masivo, hoteles, parques y otros, han insistido al Gobierno que no se apliquen en adelante medidas drásticas como cuarentenas, ‘toques de queda’, ‘pico y cédula’ y otras restricciones.

Señalan que lo ocurrido en enero pasado, cuando el segundo pico de la pandemia obligó a cuarentenas y limitaciones al sector productivo, no solo frenó el proceso de reactivación económica con que cerró el 2020, sino que el DANE reportó el viernes pasado que en el primer de este año se perdieron más de 1,5 millones de trabajos y el desempleo revirtió su tendencia a la baja, llegando a 17,3%.

Los gremios proponen que se apliquen los protocolos de bioseguridad y distanciamiento social vigentes, acorde con la “nueva realidad”, pero que no se acuda a medidas más drásticas porque el impacto social y económico sería demoledor.

Así las cosas, el cómo celebrarán los colombianos la próxima Semana Santa es, a hoy, una incógnita. Todo dependerá de cómo evolucione la curva epidemiológica.

¿Será que ahora sí, en Semana Santa, los colombianos hacen caso y no descuidan las normas sanitarias mínimas? ¿Qué garantiza que por el inicio de la vacunación la población siga relajándose peligrosamente y crea que ya pasó la emergencia sanitaria? ¿No será mejor aumentar controles en Semana Santa y esperar a que la crisis sanitaria disminuya efectivamente? Tres preguntas que urgen respuestas…

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