Atlético Nacional levantó la Conmebol Recopa Sudamericana tras golear a Chapecoense

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Atlético Nacional de Colombia se coronó campeón de la Recopa Sudamericana 2017 al vencer 4-1 al Chapecoense de Brasil, en una disputa marcada por el recuerdo de la tragedia aérea que hace cinco meses diezmó al club brasileño.

Atlético Nacional obtuvo un nuevo título internacional para su colmada vitrina, celebrado con mesura por sus jugadores, que mantuvieron siempre en su cabeza y corazones a sus colegas caídos.El nuevo título obtenido por el equipo colombiano le da mayor lustre al ciclo más exitoso en sus 70 años de historia, pese a haberlo conseguido frente al club que volvía a Medellín después de la tragedia aérea del pasado 28 de noviembre y al que recibió con sentidos homenajes.

Pero en la cancha de un rebosante estadio Atanasio Girardot, su casa, Nacional exhibió una superioridad indiscutible y la hizo valer desde los dos minutos cuando un inspirado Dayro Moreno abrió la cuenta con un zapatazo cruzado entrando al área.

El joven Andrés Ibargüen elevó la cuenta a 2-0 pasada la media hora de juego con un remate potente por lo alto, luego de una bella maniobra colectiva, y decretó el 4-0 a los 80 minutos con una definición de crack. Previamente, a los 67, Moreno marcó su doblete con golpe de cabeza.

El Chapecoense, al que la afición colombiana le tiene gran aprecio, no se fue en blanco en el marcador y a siete minutos del final, a través de Tulio Melo, decretó el 4-1 definitivo que aplaudieron los hinchas de Nacional.

A poco de terminar el partido el conjunto brasileño se quedó con diez jugadores por la expulsión de Andrei, cuando la hinchada verdolaga ya entonaba cantos de felicidad para el nuevo campeón de la Recopa.

El equipo verdolaga alcanzó el título 27 en su historia, el séptimo internacional y el primero en esta competición para un conjunto colombiano, tras darle vuelta al 2-1 encajado a principios de abril en la Arena Condá de Chapecó.

El preludio de este enfrentamiento estuvo otra vez fuera de las canchas. El once brasileño volvió a pisar tierras colombianas el lunes, cinco meses después de que el avión que los transportaba chocara en un cerro aledaño a Medellín (noroeste), dejando 71 personas muertas, muchas de ellas miembros del club.

Homenajes, reencuentros, visitas, misas y nostalgia se apoderaron de la agenda de la delegación brasileña, que agradeció una vez más la solidaridad antioqueña pero que recordaba que estaba en juego la obtención de su primer título internacional ganado en una cancha, pues la Copa Sudamericana-2016 se le adjudicó tras el siniestro.

Aunque el recuerdo de las víctimas es imborrable, en la cancha la resistencia brasileña duró un suspiro, un simple ataque del equipo local. Macnelly Torres, el cerebro de Nacional, habilitó con un pase suave a Dayro Moreno. El delantero soltó un derechazo que contó con la complicidad del arquero Artur Moraes para escabullirse por el primer palo.

No habían pasado dos minutos y el vigente campeón de la Copa Libertadores daba pasos de gigante hacia su título 27.

La anotación tempranera congeló al once de Chapecó, ya de por sí húmedo por los vestigios de la lluvia que cayó en la tarde en Medellín y que empantanó algunos lugares de la cancha del estadio Atanasio Girardot.

Una fiera llamada Ibargüen

Atlético Nacional, fiel a la tradición colombiana, se apropió del balón. El dominio anfitrión fue tal que solo hasta el minuto 16 el portero Franco Armani tocó el balón con las manos, en un rechazo de un centro tras un tiro de esquina.

Aunque en el partido de ida, en la Arena Condá, los entrenadores se esforzaron por recordar que estaba en juego un título continental y desconocido para las dos partes, en Medellín fue clara el hambre de los locales para ponerle una pausa de 90 minutos a la hermandad surgida entre ambos elencos luego de la tragedia aérea.

Pero el segundo enfrentamiento entre Atlético Nacional y Chapecoense era en serio. Y así lo hizo saber el intratable Andrés Ibargüen, una verdadera pesadilla para la defensa brasileña.

El movedizo extremo de 25 años no tuvo piedad de Moraes, pese a que este portaba el escudo del elenco colombiano en su cintilla de capitán, y en el minuto 30 le rompió el arco, después de aprovechar un pase de Torres.

Los verdolagas, el equipo más laureado de Colombia, se negaban a sacar el pie del acelerador y apuntaban a revalidar la consigna de “Campeón continental”, la misma que estaba grabada en un imponente mosaico con el que les dieron la bienvenida al campo los más de 40.000 asistentes.

Intentos en vano

Antes de la final los brasileños advirtieron que honrarían la memoria de sus compañeros caídos. Quizás por ello buscaron imponerse desde el inicio del segundo tiempo. Durante quince minutos inquietaron el arco del argentino Armani, siempre con la banda izquierda como protagonista.

En el minuto 46 Joao Pedro esquivó dos rivales, centró y de forma heroica el capitán verdolaga, Alexis Henríquez, sacó de la línea un disparo de Arthur Caike. Tres minutos más tarde, el defensor volvió a desbordar y su remate se encontró con las manos de Armani. Wellington Paulista intentó lo propio, en los 60, pero su tiro se fue desviado.

El corazón y el empuje de los de Chapecó duró poco más de cuarto de hora. Nacional dio dos golpes más de autoridad. Moreno, de cabeza, anotó su segundo gol de la jornada (66) después de que Arley Rodríguez le acomodara un centro de Ibargüen. El extremo, figura de la cancha, marcaría el 4-0 parcial (79) con un globo ante Moraes que provocó ovaciones de los asistentes.

Pero no sería el último aplauso de los hinchas que colmaron la grada del Atanasio Girardot. Tulio de Melo definió ante un descuido de la zaga verdiblanca y marcó el 4-1 definitivo.

Los miles de espectadores aplaudieron el gol brasileño, así como la tímida y respetuosa celebración en la tribuna del alcalde de Chapecó, Luciano Buligon, que se fundió en un abrazo con su homólogo de Medellín, Federico Gutiérrez.

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